No hay nada más reconfortante que una palabra de aliento en el momento que más se necesita. A menudo nos sentimos solos y necesitamos de alguien que nos abrace y nos diga que todo estará bien. El problema surge cuando no hay nadie, o por lo menos creemos que no hay nadie cerca en quien podamos apoyarnos para salir de los baches de la vida.
Es increíble que siendo tantos millones de habitantes en el mundo, tenemos muy poca relación con las personas, y si las hay, se limitan a los comentarios de facebook o los mensajes fríos de los programas de mensajería. El hombre es un ser social y necesita de las personas para procurarse pertenencia e identidad. Todos tenemos cosas que contar, pero la sociedad actual nos está orillando a ser lo más concretos posible porque nadie tiene tiempo de leer más de 140 caracteres. La vida no se puede resumir en un texto tan corto, ni la comunicación puede limitarse a tan absurdo contexto. Las tardes de café y cigarrillo son una especie en extinción, y el regocijo que conllevan las horas de plática de los temas más complejos de la vida e incluso las trivialidades de la misma, es algo que parece tan complejo y tan lejano.
En los últimos años me he encontrado con una frase tan repetitiva y tan preocupante. Me encuentro platicando con amigos, que me cuentan sus experiencias y me alarma el hecho de que me digan “es que no se cómo decirlo”. Es extraño que teniendo un lenguaje tan vasto, en ocasiones faltan las palabras para poder expresar lo que se siente, lo que se piensa o solo que aconteció la tarde anterior. Y lo que es peor, pues podemos acceder a diccionarios para encontrar las palabras, el problema radica en cómo estructuramos esas palabras para poder expresar el sentido pretendido, esto es, que no se preste a malas interpretaciones.
Todas las palabras tienen una esencia, una razón de ser, surgieron por una razón, responde a una necesidad de comunicación y expresión. Hay ciertas palabras que siempre levantan el ánimo por el simple hecho de ser escuchadas. Pero en esta indiferencia por leer y conocer, nos conformamos con la jerga diaria y no nos atrevemos a ir más allá en el lenguaje.
La comunicación es parte esencial de la vida del ser humano, y las palabras son el elemento fundamental de dicha comunicación. Expresar esas palabras, ya sea hablando o escribiendo, es importante para el desarrollo de todas las personas. Así que siempre es bueno decir un “te quiero” un “te extraño” o incluso un “lo siento”, si es lo que realmente se siente y se pretende expresar. Supongo que el momento preciso para decirlo dependerá de cada persona, pero también creo que es bueno decirlo cada vez que se sienta…aunque en mi caso, tendría que decirlo todo el día, todos los días; esta es la parte extraña, como dice Alfredo Martinez (osea yo) "no hay nada como decir las palabras precisas en el momento preciso".
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