Ambos grupos son muestra de una misma sociedad. Una sociedad polarizada que es capaz de generar unión y agresión con base en el mismo evento.
Creo que ésto es ejemplo de la maraña de sentimientos que están conviviendo en la sociedad mexicana. La historia nos alcanza y nos abraza, irremediablemente. Uno de los valores que nos ha definido a lo largo del tiempo es la fraternidad: somos una sociedad amigable, fiestera; que es capaz de recibir y acoger al extraño; eso es innegable. Cierto es también que existe frustración al sabernos -o percibirnos- inferiores a otros países y, al saberlos derrotados, mas que celebrar nuestra victoria, nos regocijamos en su desgracia.
No sé si la ebullición de alegría provenga de un sentimiento triunfalista o si la base del encono es un sentimiento de venganza; lo cierto es que tanta tribulación también es buena: nos ayuda a definirnos.
Me inclino al sentimiento triunfalista, ojalá que -como pocas veces lo creo- este sea un punto de partida (y no sólo un simple evento fortuito) hacia una re valorización de México como sociedad; capaz de celebrar el éxito por merito propio y no gracias a la desgracia ajena.
Alfredo Martinez Pizano