Aún recuerdo la pesadilla atroz que vino a mi cuando escuche aquellas palabras del demonio "Pacto por México". Discúlpenme mis queridos tres lectores que detente tales palabras para describir tal aberración (ya sé que me quedo corto). La democracia, los acuerdos, la implantación de reformas no se logra con "pactos"; se construye con voluntad política, que no es lo mismo.
El camino al infierno esta lleno de buenas intenciones, un pacto lo único que detenta es la posición de aceptar lo que se venga, entendiendo que sea cual sea lo propuesta, "es siempre lo mejor para México". Y debe de serlo, al estar inmersos en un pacto, se entiende por antonomasia que se esta hablando entre caballeros, los cuales están siempre en la búsqueda de lo que es mejor para todos, es decir, todos tienen el mismo objetivo. Pues bien, a primera instancia (o por encimita), todo parecería perfecto, las fuerzas políticas dominantes están convergiendo en acuerdos; si, aparentemente esta bien, pero en mi mundo pesimista, no lo es del todo.
Toda reforma integral , fundamental e importante, (y que se aprecie de serlo), debe ser precisamente eso, integral e incluyente. Un pacto te lleva a aceptar las propuestas sin ninguna discusión, es decir, se acepta sin poner en tela de juicio la argumentación expuesta, aún y cuando pueda ser perfectible (como seguramente lo es, todo lo es), pero no se debate porque están todos inmersos en un pacto; mas que pacto, para mi eso es un complot (eso si es un complot). A diferencia del "¡¡estate quieto!!" que significa el pacto, la voluntad política (que es de lo que deberían estar empapados los políticos) es una cosa completamente distinta.
A mi parecer no deberían existir los pacto, no debería haber firmas ni acuerdos preestablecidos. Te preguntaras ¿Por que?, por la simple y sencilla razón de que la mayoría de los diputados y senadores fueron elegidos vía voto popular, y en campaña (lo hayan dicho o no) se comprometieron a buscar las reformas y a establecer las leyes que México necesita, es decir, ya existe un compromiso, no con el resto de los partidos, sino con el pueblo que representan. Así pues, el objetivo de todos ellos es el mismo, están comprometidos a sacar las reformas que se necesitan. Argumentaras entonces, "el pacto se convierte en una herramienta para la búsqueda de acuerdos" !falacia flagrante!, vuelvo a una argumentación anterior, lo que se necesita es voluntad política, es decir, las postura no es "Acepto lo que dices, voto a favor, porque confío en esto" no, eso es una postura suicida, las postura correcta es "estoy dispuesto a debatir todo que propongas, desde un punto de vista objetivo". Son posturas distintas, aunque la segunda provoca un poco de miedo, porque entra en el terreno de la discusión. Pero es precisamente lo que se necesita, discutir propuestas, todas las propuestas, sin complejos, sin prejuicios; y si es lo mejor, se acepta; si no lo es, se perfecciona, para eso es el debate. Esto, mis queridos tres lectores, es la única forma de garantiza que las leyes aprobadas son integrales e incluytentes, y que no tienen sesgos partidistas.
Disculpen ustedes mi sospechosismo, pero ¿Qué se puede esperar de pactos dictaminados únicamente entre las 3 fuerzas políticas mas importantes del país? Si el pacto es lo que "es", ¿No deberían estar incluidas todas las fuerzas políticas? Con este "club de tobby" lo único que se logra es tener leyes a modo, es decir, adecuadas a los intereses de los miembros del pacto, y esto es sumamente peligroso. Porque en estricto sentido, estas fuerzas están determinando lo que es "mejor" para México (sin poder que alguno que los contrarreste). Mejor ¿En base a que?. ¿Mejor para quien? No hay información relevante respecto al pacto, y sí es tan importante, debería fluir la información de lo contrario lo único que demuestran es un grupo excluyente, lo cual atenta contra los principios democráticos que rigen la labor parlamentaria.
Si bien la suma de esfuerzos y consensos hace la diferencia a la hora de lograr reformas, debemos recodar que la democracia no se construye con pactos. Las políticas integrales no nacen de acuerdos, nacen de las diferencias. El debate publico complementa las ideas centrales, las cuales son siempre perfectibles; no hace falta un "Pacto por México", hace falta voluntad política.
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