¿Quién no recuerda con nostalgia, los maravillosos años de la infancia? Yo por ejemplo recuerdo que uno los sueños más importantes de mi vida, era el poder tener en mis manos, una de las figuras de los caballeros del zodiaco. Me duele decir, que por mas cumpleaños y mas navidades que pasaban; adherido a mis reiteradas cartas a los reyes magos que incluso, llevaban el anexo donde se exponían mis quejas respecto del servicio que me estaban prestando; jamás pude tener una figura, mientras mis compañeros de escuela se regocijaban jugando por horas con sus figuras de los caballeros del zodiaco.
Paso el tiempo, y creo que deje de darle importancia a la mítica figura de Seya, Shiriu y compañía; pero creo que jamás logre superarlo. En ocasiones al ver la serie de televisión recordaba con tristeza la mala suerte que había tenido de niño (sólo en ese sentido) y recordaba cómo es que me había quedado sin el juguete más popular de mi generación e incluso me dolía al recordar.
Un día, después de muchos años (muchos muchos años), y precisamente un día de reyes, recibo de regalo una figura de los caballeros del zodiaco, no puedo describir el asombro y la felicidad que me dio ver a Seya en pose batalla, como esperando que yo abriera el paquete para poder empezar a jugar con él. Me quede contemplándolo por espacio de varios minutos sin poder decir palabra, después de muchos años había llegado a mis manos, y debo admitir que si, fue así como esperaba que se sintiera.
Un sueño, un sueño hecho realidad. Después de muchos años, pero hecho realidad. Debo admitir que en ese entonces me favoreció el destino, y quizás (que es lo más probable) fue el hecho de que tenía una novia maravillosa que se apiado de mí y me regalo la figura. El hecho es que después de tanto tiempo mi sueño se hizo realidad. Debo admitir que no tuve que hacer mucho, pero pude cumplir mi tan apreciado anhelo.
¿Suerte? ¿Destino? ¿El amor que tenían por mi? Un día, solo un día todo converge a mi favor. Lo cierto es que no todos pueden correr con la misma suerte, y la idea no es esperar hasta que el destino sea apiade y cumpla las expectativas que se tienen en la vida, hace falta más, mucho más. Lo más simple, y también lo más tonto que se puede hacer, es esperar al tren de los sueños y subir intempestivamente para colgarte de lo que siempre has querido. Los sueños no son abstractos y van adquiriendo forma con el tiempo; al contrario, son concretos y los vamos desarrollando con trabajo, con esfuerzo, con voluntad, con actitud y compromiso. En esencia, si tienes un sueño, no lo sigas soñando, hazlo realidad.
Es hermoso, poder despertar sabiendo que todo lo has querido lo has tenido, pero también que estás trabajando para obtener lo que aun no has logrado. La vida se compone de momentos y de metas, pequeñas metas que se van fijando y se van logrando al paso del tiempo. A veces no es fácil, pero si lo fuera, entonces no valdría la pena despertarse todos los días con la consigna de que tienes cosas por hacer y que al final, se está buscando la felicidad, felicidad que depende única y exclusivamente de ti.
Como diría Ambrose Bierce “Sí quieres que tus sueños se hagan realidad, ¡despierta!”.