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Es maravilloso el mundo de las ideas
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jueves, 21 de agosto de 2014

Una caricia, un beso, un abrazo

Un hombre acude al hospital porque siente una extraña sensación en una pierna. Después de una meticulosa revisión el medico le informa que debe amputarle la pierna. El hombre baja la mirada y suspira: después de unos segundos de reflexión sentencia -¡Mejor no hubiera venido!-

¡Bendita ignorancia! Bálsamo bendito que permite regocijarnos en los brazos de la indiferencia: a final de cuentas, no pasa nada.

¿El dolor es físico o mental? Según estudios médicos aún estando sedado el cuerpo puede seguir sintiendo dolor. En contraste, existen casos de personas con miembros amputados que aún sienten dolor en extremidades que ya no existen. En el primer caso existe dolor y el cerebro no lo procesa; en el segundo, el cerebro imagina un dolor sin razón aparente.

Vuelve a hacerse legitima la pegunta ¿El dolor es físico o mental? Y es que a menudo podemos sentirnos inmersos en un dolor casi insoportable, o al menos eso es lo que parece. Frase socorrida es aquella que reza: te ahogas en un vaso de agua. En este sentido vale la pena realizar un pequeño análisis introspectivo de cada situación que nos acontece y verificar si la pena o dolor es genuino: si viene de un malestar real o es una quimera mental.

El cuerpo es una maquina impresionante; el cerebro es el controlador: recibe información, procesa, toma decisiones y ejecuta, todo en milésimas de segundo. A pesar de esto, el cerebro no es perfecto pues a menudo incurre en fallas aparentemente imperceptibles pero que son reflejadas en la conducta o en los estados de animo.

¿Qué sucede cuando decretamos que estamos tristes o nos sentimos solos? ¿Estamos solos en realidad? ¿Estamos en un estado de tristeza? La depresión es una enfermedad que ha llamado la atención en los últimos años. Se ha entendido que el sentimiento de soledad y tristeza no es un estado natural ni un sentimiento normal dado que se le ha catalogado como una enfermedad. Sin embargo, no considero que deba ser tratada con fármacos dado que estos sólo actúan como inhibidores de lo que realmente se esta sintiendo, impidiendo a la persona ser consciente de sus sentimientos y pensamientos. Sé que a veces los pensamientos tergiversan la percepción de la realidad al grado de repercutir en conductas inconscientes y volviéndose necesario el fármaco, pero no por eso se vuelve patológico.

La realidad es que estamos inmersos en un mundo con aproximadamente seis mil millones de personas y cada vez nos sentimos mas solos. Mientras la tecnología rompe las barreras geográficas, las personas cada vez se comunican menos. Tal vez, y digo solo tal vez, seria bueno apagar el teléfono, apagar la computadora y visitar a las personas. ¿Por que la gente recurre tanto a las terapias y las cantinas? Mi hipótesis más simplista explica que no se trata de resolver enramados procesos de pensamiento: solo se trata de hablar de los problemas, hablar de las experiencias, las frustraciones, las ideas, los sueños; se trata también de sentir, de llorar, de gritar.

En mi experiencia más profunda, el alivio no viene de medicamentos: viene de una reconexión profunda de la cabeza y el corazón; de los sentimientos con acciones; del abrazo prologando y fraterno; de la mutua caricia en el rostro;  del beso apasionado; del te quiero; te amo; viene de las horas en compañía de las personas que se aman.

Una imagen dice mas que mil palabras. Un abrazo cura mas de mil emociones. Porque al final del día, como diría Patch Adams: “todos moriremos, nuestro trabajo consiste en aumentar la salud ¿Sabes lo que significa? Significa mejorar la calidad de vida, no solo retrasar la muerte”.


miércoles, 19 de febrero de 2014

FOREVERALONE

En  esta  experiencia  tan  tenaz  y  exasperante  por  el  supuesto  día  más romántico  del 
año, surgen a mi mente infinidad de preguntas motivadas por las observaciones que, 
sin haber sido demasiado meticulosas dada la obviedad en la  que se presentaron  los 
eventos, no dejaban lugar a dudas sobre algo tan peculiar. Es decir, no es nuevo para la 
mayoría  de  las  personas  el  sentimiento  de  soledad,  auto-exilio  y  en  algunos  casos 
amargura  disfrazada  de  autosuficiencia.  Vivimos  en  un  mundo  donde  nos  encanta 
fingir que somos lo que no somos, sentir lo que no sentimos o vivir lo que no vivimos. 
Ahí  están  las  eternas  publicaciones  en  facebook  que  relatan  santo  y  seña  de  las 
actividades diarias de las personas; que si salí a correr, que si fui de compras, que si fui 
a comer, que si estoy con tal o cual persona; y si, en algunos casos si es eso lo que está
pasando,  aunque  considero  que  a  menudo  no  se  cuenta  la  totalidad  de  la  historia. 
¿Qué nos motiva a compartir con los demás lo que estamos haciendo? ¿Qué nos hace 
decirle a cualquiera que pueda tener acceso a nuestra información lo mal o lo bien que 
no sentimos? ¿Es realmente una muestra de amistad, en presentación de fraternidad 
abierta  o  será  acaso  la  búsqueda  de  aceptación  y  reconocimiento  por  la  vida  que  se 
lleva?  En  la  primera  existe  plenitud  de  vida,  es  decir,  existe  el  sentimiento  de 
satisfacción,  una  satisfacción  compartida  con  las  personas  que  se  ama,  en  cuyo  caso 
ese  amor  es  compartido  directamente  con  las  personas,  razón  por  la  cual  no  habría 
necesidad  de  publicar  dado  que  esas  personas  ya  lo  están  sintiendo.  En  la  segunda 
opción,  al  publicarlo  es  una  acción  desesperada  por  tener  aquello  que  se  anhela,  a 
modo de necesidad no satisfecha.

Esto,  mis  queridos  4  lectores,  no  necesariamente  es  cierto,  es  una  mera  suposición, 
pero sigamos con este supositorio.

Una  de  las  frases  más socorridas  durante  los  últimos  tiempos,  que  al  parecer  está a 
punto  de  convertirse  en  estado  civil  dada  la  magnitud  e  impacto  social;  es  la 
famosa FOREVERALONE esto, para mis queridos lectores que como yo, no dominamos
ni   el   mal   español,   significa -por   siempre   solo-.   Quien   la   utiliza   sin   duda   se 
siente regocijado por  un  sentimiento  autocompasivo,  anhelando  con  su expresión un 
poco  de atención, comprensión y  hasta  un  grito  desesperado  de  soledad.  Bueno, 
tampoco  exageremos,  tal  vez  se ríe de  si  mismo  de  su situación actual,  donde  al 
parecer  no  encontrara  pareja  ni  participando  en  una  rifa.  Sin  embargo,  siendo  tan 
recurrente  la expresión,  me  parece  absurdo  que  haya  tantos  foreveralone habiendo 
tantos foreveralone. Es decir, ¡solo júntense!

¿Por  qué  estamos  solos  (o  nos  sentimos  solos)  habiendo  más de  6  mil  millones  de 
personas  en  el  mundo?  Además de  la  respuesta  obvia  de  que  hay  personas  que  ya tiene pareja; existe un número más que importante de personas dispuesta a pasar la 
vida  entera  a  nuestro  lado,  el  punto  es  que  realmente  no  se  quiere,  o  no  se  está
dispuesto.  Si  quieres  ser  realmente  un  foreveralone,  ¡adelante!  es  todo  un  estilo  de 
vida;  pero  si  no  lo  quieres,  entonces  deja  de  contarte  historias  y  comienza  a  vivir  la 
historia que quieres.

IDEALISTA
Uno de los grandes problemas de las sociedades actuales, corrección, de las personas 
actuales.  Es  tener  esa  imagen  de  la  persona  perfecta,  esa  persona  que  estamos 
esperando  aparezca  mágicamente  frente  a  nosotros  entre  olor  a  flores  y  una  brisa 
recorriendo  nuestro  cuerpo  cual  rosita  de  guadalupita.  Tristemente  las  cosas  no 
funcionan así, y en este sentido debo decir que  no somos tan culpables, recalco, tan 
culpables. En cierta forma si las personas mueren esperando a la persona ideal es por 
dos razones fundamentales. Si la mujer espera al hombre ideal, la culpa es de Disney, 
si el hombre espera a la mujer ideal,  la culpa  es de Playboy. En ambos casos, no hay 
que esperar, hay que vivir con lo que hay, y creo que lo que hay es maravilloso.

EXIGENTE
Generalmente nos llenamos de expectativas. Que si los ojos de cierto color, que si el 
cabello, complexión física, la forma en la habla o como se comporta. Nos llenamos de 
ciertas  cualidades  que  debe  de  cumplir  la  persona  amada;  a  tal  grado,  que  cuando 
estamos  en  circunstancias  para  conocer  a  alguien,  no  nos  damos  la  oportunidad  y  el 
placer   de   convivir   y   compartir   el   momento   con   alguien.   Por   el   contrario, 
intercambiamos  palabras  con  el  checklist  en  la  mano  verificando  si  este  sujeto  de 
estudio en cuestión, cumple con los requerimientos; y lo que es peor, no hay margen 
de  error.  Es  decir  que  si  falla  en  uno,  falla  en  todo.  No  digo  que  este  mal  saber 
exactamente lo que quieres, mi argumento gira en torno a no darse la oportunidad de 
aprender  cosas  nuevas  y  ver  la  vida  desde  otros  puntos  de  vista,  tener  nuevas 
perspectivas.

MIEDO
El escudo mágico de la estabilidad es el miedo. A menudo escuchamos las palabras de 
que -Solo(a) estoy bien, estoy mejor. Sin mencionar que por dentro se escucha un grito 
desesperado  pidiendo  auxilio,  pidiendo  ser  rescatado  de  este  sopor  de  tristeza 
extrema.  Sin  embargo,  nos  llena  de  miedo  reconocernos  débiles  y  susceptibles  al 
escrutinio público. A veces no es fácil compartir, y específicamente, compartir tiempo, 
espacio,  el  corazón,  cariño,  amor.  Son  sentimientos  y  posturas  emocionales  que  nos 
hemos  obligado  a  considerar  como  elementos  que  debemos  de  recibir,  no  de  dar, porque  al  dar  podemos  salir  lastimados.  Como  siempre,  hay  que  comprender  que  el 
riesgo siempre existe, pero al final hay que decidir l amanera en la que queremos vivir. 
Ocultándonos  al  mundo  que  está destinado  y  que  conspira  por  nuestra  felicidad;  o 
salimos a comernos el mundo, compartiendo lo que somos y viviendo plenamente. Es 
una cuestión de decisión.

PREJUICIOS
Eso  no  está hecho  para  mí.  He  escuchado  alguna  vez  este  comentario  al  hablar  del 
amor, la amistad o la felicidad. Incluso otros comentarios como -ella no es para mí- o -
no es lo que estoy buscando- como siempre, realizando juicios de valor aun antes de 
conoce y darse la oportunidad. Nuevamente estamos ante un enmarañado marco de 
pensamientos  motivados  por  el  miedo  y  los  pensamientos  idealistas  sin  percibir  la 
realidad en toda su magnitud. Primero nos quejamos por hacemos nada para tener lo 
que queremos y después nos quejamos por no tener lo que queremos y después nos 
deprimimos porque pensamos que estamos solos por culpa de la vida y el destino sin 
darnos  cuenta  que  la  conspiración  del  universo  para  generar  FOREVERALONES  en 
realidad        es        una cuestión personal        que        se        resuelve        de        forma 
personal, debería ser ALONEFORMYDECISION.          Dejemos          de          pensar          y 
solo pongámonos a   amar.   (No   de   forma   literal,   o   en   realidad   sí,   lo   dejo   a 
su consideración mi querido lector.

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Si,  sé  lo  que  deben  estar  pensando  mis  querido  cuatro  lectores,  -oye,  eso  de  estar 
solos es un chiste, una forma amena de reírnos de nuestra situación- Sé que así es, no 
me lo tienen que decir, no me tienes que convencer. Solo espero que de verdad te lo 
creas tu mismo.

Como  dijo  el  poeta  Thomas  Merton,  El  amor  es  nuestro  verdadero  destino,  no 
encontramos  el  significado  de  la  vida  por  nosotros  mismos,  lo  encontramos  con 
alguien más.

lunes, 11 de abril de 2011

Aquello que hacemos (sentimos)

Al final de la segunda guerra mundial, el ejército alemán tuvo que dejar la ciudad de París, pero no podía simplemente dejarla, así que puso dinamita en toda la catedral de Notre Dame, dejando a un soldado encargado de detonarla en el momento que llegara el ejército aliado. El soldado se quedó absorto, sólo, mirando la majestuosidad de la construcción…decidió no accionarla, pues no le pareció justo que dejara de existir la maravillosa catedral.

No sé si lo historia es cierta, pero me gusta creer que así fue, ¿Qué fue lo que paso con el soldado? ¿Qué fue lo que pasó para que decidiera no accionar la dinamita, aun cuando se lo habían encomendado sus superiores? Simplemente se dejó llevar por las emociones. Todos tenemos un cúmulo de sensaciones que experimentamos todos los días, pero a menudo no nos concentramos en ellas, al contrario, la sociedad y nosotros mismos nos hemos encargado de reprimirlas, porque a los ojos de los demás, no está bien demostrar emociones. ¿Cuántas veces no hemos escuchado “no te enojes”? y yo siempre digo, ¿Por qué no me voy a enojar? Es mi sentimiento y tengo derecho a estar enojado; el problema no es experimentar la emoción, sino enfocarla hacia los puntos correctos, como diría Goleman en su libro, “inteligencia emocional” hay que enojarse en la medida correcta, por la razón correcta y con la persona o situación correcta. Y no solo pasa con el coraje, o el enojo, también con el amor, la pasión, el miedo etc.

El ser humano es capaz de tener un sinfín de sensaciones, que a menudo tiene repercusión en la conducta de las personas. Es bueno experimentar esas sensaciones, pues nos hacen sentir vivos. Pero también el ser humano es un ser racional, que es capaz de controlar y enfocar esas emociones. En la medida que podamos ser consientes de lo que sentimos, seremos más coherentes al tomar decisiones, y que éstas no estén determinadas por el momento, sino que sean el resultado del análisis introspectivo de lo que sentimos, queremos, y lo “racionalmente correcto”.

Sin duda alguna la parte más difícil de ser humano, es tomar decisiones, ser consciente de ellas y aceptar las consecuencias de las mismas. Eso nos hace personas maduras. Así pues, una forma simple medir la calidad de las decisiones que tomamos es que si nos sentimos bien, sabremos que hicimos lo correcto. El soldado sentado frente a la catedral de Notre Dame sabía que no era correcto dinamitarla. Admirándola, tuvo un sinfín de sensaciones, lo meditó, lo razonó y tomó la decisión de ir en contra de sus superiores, rompió las reglas para hacer aquello que consideraba correcto (hoy, muchos se lo agradecemos) y tomó la determinación de no hacer aquello que se esperaba.

Vivimos en una sociedad llena de pasividad, que muchas veces actúa sin ser consciente de las cosas que hace. Ha dejado de sentir, y lo más preocupante de todo, ha dejado de actuar y se limita a hacer aquello que se espera. Claro, se nos enseña a no pensar y solo tenemos que seguir los patrones establecidos por la sociedad y que son las “acciones correctas” para vivir en este espacio; estudiar, tener una carrera, ser empleado, comprar una casa y tener dinero en el banco. ¿Y qué hay de todos los sueños, los anhelos, y las ganas de ser algo más? A veces hay que ir en contra de las reglas para avanzar, para ir más allá, para dar el siguiente paso. Por una vez en la vida, se debe tener la determinación para andar en caminos sinuosos, ir en contra de todo y contra todo, para hacer algo con la vida, la vida que es tan hermosa y tan maravillosa. Como diría Lucio Anneo Séneca: “la mayor rémora de la vida, es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy”.